A petición de la Reverenda (entre otros) y visto que ni el Hola ni el Tomate están interesaos en la exclusiva, os voy a presentar a Verónica by the face. Verónica es la nueva inquilina de mi pie izquierdo desde el pasado viernes (9 de junio). Se podría decir que es un recuerdo de Cáceres. Unos se compran postales, otros cerámica, camisetas u objetos ridículos para adornar la TV y yo me voy al culo del mundo a tatuarme arañas en los pies. De todo tiene que haber, mireusté.
Verónica, en sus primeras 48 horas de vida.
La cuestión es que aquí la menda tenía una idea muy equivocada del asunto de los tatuajes.
No se trata sólo de escoger un diseño con el que una se sienta a gusto (con el "Amor de madre" no me acababa yo de ver, la verdad). Ni tampoco de limitarse a elegir el sitio o el tamaño. Todo eso es importante, of course, pero la gozada es vivir la experiencia. Y la putada es que engancha. Yo tampoco me lo creía cuando me lo contaron. A santo de qué va a ser adictivo el dolor, a no ser que seas masoquista perdida, pensaba yo. Porque eso sí, doler duele y quien diga lo contrario, miente (también es cierto que en el pie no hay mucho chichi que digamos, así que me figuro que en el trasero o en el antebrazo, por ejemplo, dolerá bastante menos). Los primeros diez minutos son los peores, vas esperando en tensión los pinchazos de las agujas, entre limpieza y limpieza de sangre. Es algo así como si te hicieran cortes con un cúter. Pero hay que pillarle el rollo y relajarse, dejar que duela. Y si lo consigues, te puede pasar lo que a mí, que casi me quedo sopa en la camilla. Pero frita del todo, oiga. Con una sensación de relax, como si me hubiera fumao diez canutos seguidos yo sola, que ni un masaje tailandés. Eso es debido a que el cuerpo reacciona ante el dolor liberando endorfinas (atenuantes del dolor) y de ahí -dicen- esa sensación de estar a gustito. Aunque para llegar a eso, la actitud psicológica es fundamental. Reconozco que mi idea era ir "anestesiada" con unas copas o similares, para no enterarme del cuento. Pero eso es lo primero que te prohíben porque el alcohol y algunas sustancias promueven el sangrado excesivo y retrasan la curación. Y es que el tatuaje no solo es un arte, también es una herida que hay que cuidar y dejar cicatrizar. De ahí sales con un vendaje de plástico, que hace creer al cuerpo que sigues teniendo piel, para evitar que salga costra, y un cargamento de crema que tienes que ponerte cada dos por tres. Mucho aire libre, nada de sol ni agua salada. Y sobre todo, que el tipo/a que tatúe sea un profesional como Diox manda. Para leer un poco de historia sobre los tattos, podéis pinchar AQUÍ ó AQUÍ.
Pero a lo que iba: que Cáceres también existe. Y además es muy recomendable visitarla. Tiene pinta de ser una ciudad linda de cojones. Y digo que tiene pinta porque vi todo lo que se puede ver en dos noches vagando de antro de perversión en antro de perversión, con los sentidos cercenados por las sustancias y licores de la tierra (que dicho sea de paso, merece la pena probar). Quien quiera informarse sobre monumentos históricos y similares, que les pregunte a Alabastro o a Lakmé, que también estuvieron allí y además de vivir las horas golfas en todo su esplendor, tuvieron los cojones de aprovechar las resacas para ir de excursión (aquí la araña anciana, empleó los momentos de luz en sobar cual marmota; la edad no perdona, ya se sabe).


Que no, que no conocía a Alabastro ni a Lakmé in person. Ni a Daxilva tampoco. Que vale, lo confieso, he vuelto a hacerlo. Me he ido de kdd otra vez. Y he aprovechado el viaje para tatuarme. Estoy algo chiflada, no creo que descubra nada nuevo.
Y ya que no puedo hablar de arquitectura, iglesias, estatuas ni monumentos, aquí va la lista de COSAS POR LAS QUE MERECE LA PENA PASARSE POR CÁCERES:
- Por la ensalada especiada de pasta de DaXilva.
- Porque después de verlo en acción con Juanma, una empieza a creer en el matrimonio (si os decidís a dar el paso, yo os regalo la cafetera xDD).
- Por Goran, acosador sexual nato en brazos y piernas ajenos.
- Por escucharle en directo a Edu -maestro del tattoo donde los haya- ese "bienvenida a tu nueva adicción" después de hora y media dándole a las agujas. Si existieran los tatuajes invisibles, mañana mismo firmaba por otro. Me has descubierto mi lado masoquista, cabrón xdd.
- Por la gracia y el salero de Nani.
- Por tener de canguro a Alberto y que encima, nos invite a su cumpleaños (las tiendas estaban cerradas a la hora que me levanté, lo juro xDD).
- Por disfrutar de Alabastro Blanco en estado puro: ora sobrio, ora alcoholizao perdido.
- Por las poses rollo Operación Triunfo de Lakmé en las fotos (boca abierta y puño en alto)..."para que se note que lo estamos pasando bien".
- Por las bandejas de ibéricos y el vino de la tierra.
- Por El Corral de las Cigüeñas, el Aldana y el lado oscuro...digoo...el Airbag.
- Por un grupo amplíiiiiiiiiiiiisimo de gente maja, cuyos nombres, por desgracia, no recuerdo (Susi, Santi, Fernando, Mercedes, Mateo, Susana y Vanesa, me suenan).
Al final, da igual Cáceres, que Finlandia o la Polinesia. Lo que cuenta es la gente. Y yo con ésta gente me voy al fin del mundo si hace falta.



Hala, ahí queda eso, que lo prometido es deuda. Juro que la próxima entrada no tardará tanto. Aunque total pa lo que escribo...
P.D: El reportaje gráfico es cortesía de Tranquilidad Inquieta y El Jardín de Lakmé. Yo roncaba mientras lo hacían. XDD
P.D.2: A un señor llamado Jesus, no lo echamos de menos, ni nos acordamos pa ná de él (ni siquiera para cagarnos en sus muertos por el PLANTÓN que nos dió) XD.






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