Hoy se celebra en diversos puntos del mundo, como todos los años, la Global Marijuana March, conocida en España como Marcha del Millón de Porros, cuyo objetivo es reivindicar la normalización de la Marihuana y el consumo de Cannabis, o lo que es lo mismo, reclamar el fin de la prohibición. Según la FAC (Federación de Asociaciones Cannábicas), las multas por aplicación de la Ley de Seguridad Ciudadana han llegado, con el PSOE, a cifras nunca alcanzadas anteriormente, casi 175.000, de modo que con los actos del 6 de mayo, los usuarios pretenden el cese de las aplicaciones incorrectas de la Ley de Seguridad Ciudadana y la reforma de esta ley, tal y como demandaba el Partido Socialista cuando estaba en la oposición, demanda que parece haber olvidado desde que se alzó con el poder en las pasadas elecciones generales.

El caso es que el otro día, con unos coleguitas del msn y de la forma más tonta -que es como surgen
muchas conversaciones- acabamos hablando de drogas. El tema surgió cuando el INDIVIDUO 2 (omito los nombres y nicks reales de los participantes por una obvia cuestión de respeto) manifestó, textualmente, no haber probado nunca "drogas fuertes", manifestación ésta ante la que el INDIVIDUO 1 reaccionó tirándose a la yugular del INDIVIDUO 2 -jejejeje, qué exageraílla soy-:
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INDIVIDUO 1: que es drogas fuertes?
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INDIVIDUO 1: define el concepto
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INDIVIDUO 2: uf, yastamos
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INDIVIDUO 1: que empezamos ya con la doble moral
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INDIVIDUO 1: o es droga o no lo es
Ya partiendo de ésta base, me adhiero completamente a la postura del INDIVIDUO 1, con una salvedad: el hecho de que yo tampoco comprenda ciertas distinciones, no significa que piense que quien -incurriendo en un error, a mi parecer- las utiliza, lo haga necesariamente en el ejercicio de una doble moral. La doble moral es la de quien maneja los hilos, imponiendo el prohibicionismo y promoviendo la desinformación mediante la demonización de ciertas sustancias y la sacralización o cuanto menos, la aceptación social, de otras tanto o más dañinas que las que se empeñan en demonizar; la doble moral es la de los gobiernos, las multinacionales (que al fin y a la postre son las que gobiernan el mundo) y los medios de comunicación (al servicio de los dos anteriores, en su mayoría). La gente de a pie, raras veces hace uso, al menos conscientemente, de ninguna doble moral en éste tema: simplemente repite las consignas con las que han sido bombardeados durante toda la vida, mentiras que de tanto repetirse, asumen como verdades. Como dice el maestro, o sea, Antonio Escohotado, "en lo que respecta al hombre de la calle, un gran número de personas cree sinceramente que la droga es un ente real, y debe defenderse de tal cosa como de un asaltante o de un asesino". Eso explica esa extraña y a la par tan extendida costumbre de distinguir entre drogas blandas y drogas duras. Eso explica que quienes se aferran a tal distinción, no introduzcan en ninguno de ambos sacos las sustancias que les recetan los médicos. Y es que se ha dotado al término "droga" de un carácter tan peyorativo que, en el colmo de la incoherencia, llegan a pretender que creamos que deben considerarse distintas las drogas de los medicamentos. La realidad es que, independientemente del nombre que quieran darle, independientemente de que se adquieran por prescripción facultativa en una farmacia o por iniciativa propia en el mercado negro, no hay diferencia entre un Trankimazin o un Valium y unas rayas de farlopa o una pasti. Guste o no guste, todo es droga. Y quien diga lo contrario, miente. La diferencia no es de concepto, ni de composición, ni debería encontrarse tampoco en la peligrosidad (si se avinieran a legalizar las drogas prohibidas), sino en todo caso, en el uso, a saber, terapéutico o hedonista. Y no teniendo nada de malo -que no lo tiene, pese a quien pese- el consumo por placer, es inconcebible que ponerse hasta el culo de Prozac o de somníferos, porque te lo ha recetado un simple médico de cabecera al que le dijiste que últimamente andabas pelín decaído o que parece que no duermes muy allá, no esté mal visto, mientras que para hacerte un tirito una noche de fiesta en cualquier antro, tienes que esconderte en un W.C, no vaya a ser que te casquen una multa de cincuenta papeles.
[12:54:20]
INDIVIDUO 1: solo hay una cosa que es droga y no deberia serlo
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INDIVIDUO 1: la marihuana
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INDIVIDUO 3: eso de que la marihuana no es droga...
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INDIVIDUO 3: ya te llevaré yo Hablando con Dios
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INDIVIDUO 3: y me lo cuentas
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INDIVIDUO 3: si es droga o no es droga
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INDIVIDUO 1: la marihuana no es mortal en ninguno de los casos
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INDIVIDUO 1: produce efectos muy beneficiosos para la salud
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INDIVIDUO 1: y sobre su adicción hay mucho que discutir
Sintiéndolo mucho por el INDIVIDUO 1, para mi la marihuana es una droga. Admito que su grado de toxicidad es ínfimo, admito que es imposible la muerte por sobredosis, pero droga es, simplemente porque el cannabis es psicoactivo, es decir, que afecta al funcionamiento del cerebro en mayor o menor medida, dependiendo de la cantidad de THC que contenga. Y en cuanto a la adicción, dudo mucho que exista una dependencia física, pero psicológica sí. Al menos yo, conozco gente con claros síntomas de padecer esa dependencia, que no consume ninguna otra droga.
El caso es que no entenderé nunca porqué los antiprohibicionistas centran sus esfuerzos exclusivamente en el cannabis ni porqué la única apertura a la "legalidad" que se plantea el gobierno es la relacionada con fines terapéuticos.
Del mismo modo que no lo considero válido en otros ámbitos, el argumento de que "eso es mejor que nada", se me antoja igualmente absurdo en materia de drogas.
"Hay que drogar la prohibición. Legalizar las drogas me suena tan disparatado como legalizar el gusto por la pintura, el pasear o el leer. No se puede legalizar una actividad humana que es un derecho civil inmemorial" .
Las drogas existen desde que existe el hombre. Y el hombre se droga desde que existen las drogas, o sea, desde siempre. Con algunas drogas hacen negocio las empresas y los Estados (alcohol, tabaco, medicamentos). Con otras hacen negocio las mafias, los narcos. Y con la mayoría hacen negocio todos (¡cuantos narcos hay que controlan Estados enteros!). Lo que sucede es que la mayor parte de esos negocios son bajo mano y al margen de la legalidad, con lo cual quien finalmente sale perjudicado es el consumidor, que se mete sustancias que ni remotamente se componen de lo que supuestamente está comprando. Igual que lo perjudicial del tabaco no es ya el tabaco en sí mismo, sino los venenos con que los cargan las tabacaleras, lo más peligroso de las drogas son los cortes que se añaden, entre intermediario e intermediario, hasta llegar a manos del consumidor. Y dado que el ser humano seguirá drogándose y dado que la salud pública es, teóricamente, un valor esencial a proteger, no comprendo porqué no se legaliza todo y a tomar por saco la bicicleta. Miento, lo comprendo, pero los motivos que son tan bastardos que no pueden siquiera tomarse en consideración.
"Una ley como la prohibición de las drogas, que pretende defendernos de nosotros mismos, es una usurpación y un dislate, pura corrupción del derecho. Digamos que la prohibición ha tenido el efecto positivo de generar desobediencia civil, que sirve para darnos la sensación y la certeza de que no somos súbditos, de que somos ciudadanos" .
No entraré a enumerar los típicos y tópicos argumentos antiprohibicionistas (acabar con las mafias, con una parte importantísima de la economía sumergida, reducir la delincuencia, garantizar calidad...), de sobra conocidos por todos. Tampoco me sirve la "lógica" de quien ha vivido personalmente o en su ámbito más cercano, el problema de la adicción. Ya adelanto que yo eso lo he vivido mucho más de cerca de lo que me hubiera gustado y no por ello veo que haya que criminalizar la sustancia. Y en ese sentido me remito a lo que narra Escohotado en su "Carta a la Madre de un Toxicómano".
¿Y qué hay del argumento según el cual la droga nos hace irresponsables y peligrosos para los demás ciudadanos? "Es una profecía auto-cumplida del inquisidor farmacológico. Hasta la prohibición, que empieza en Estados Unidos a principios del siglo XX, no existía prácticamente el concepto de víctima involuntaria de las drogas. A partir de la prohibición en la que metieron a miles de médicos y farmacéuticas a la cárcel por que no querían plegarse a las órdenes del Ejecutivo, se crean unas personas que viven de esa coartada. Ahora las drogas te dan coartada para no hacer nada en lo absoluto, para ser una mierda con tu familia, con tus amigos y con los demás. Eres un farsante, eres un iluso, pero quien te ha dado los argumentos y las bases para comportarte así ha sido el que ha prohibido las drogas y les puso la consigna de engendros demoníacos".De momento, la respuesta de la Delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas no se ha hecho esperar, de modo que ha realizado hoy unas declaraciones ridículas sobre la legalización que reivindican los colectivos organizadores de las concentraciones de hoy que podéis leer AQUI. Jartita estoy de que Dña Carmen Moya y demás bichos afines, se tomen la libertad de decidir sobre mi salud amén de fingir que les preocupa algo. Cuestión distinta es que las manifas que se convocan suelan terminar muchas veces, como carnavales. Y así, difícil que los tomen en serio.
"Las drogas son maravillosas porque te abren la mente, te hacen comprobar que la verdad no existe, que todo es relativo. La droga te da otra visión, otra dimensión, te hace ver que nada es lo que parece, que nada es. La única realidad es tu realidad y será lo que tú seas capaz de ver. Cuando te llegue el momento de probarlas no tengas miedo: eres un lúcido, eres inteligente, tienes el deber de hacerlo. Eso sí, no pierdas nunca el control. Mientras tú las controles no hay peligro, que no te controlen ellas a ti".
Eusebio Poncela en Martín (Hache).
"La razón para tomar drogas es
para conocerte a ti mismo. Hay que tomarlas
queriéndose a sí mismo, respetándose y, por su puesto, respetando a los demás".
Antonio Escohotado.

(Las citas en rojo, son de Antonio Escohotado)






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